MEDITACIÓN TAO SHEN

SANACIÓN Y MEDITACIÓN CON CUENCOS Y CAMPANAS TIBETANAS

La Sanación con Sonido es una Terapia Energética o Vibracional que está en mucho apogeo, hoy en día, sin embargo, el sonido se ha utilizado desde tiempos inmemoriales con una finalidad que va mucho más allá de la mera musicalidad. Son muchas las tradiciones en el mundo que muestran el sonido como una fuerza creadora primordial.

Los antiguos textos Vedas de la India afirman: “Y al principio fue Brahma, con quien estaba la palabra”, y fue el sonido (mantra) OM el medio por el cual se creó el universo.

De manera similar, en San Juan 1:1 encontramos: «En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.»

El Universo está hecho de Sonido. La materia es vibración, la vibración es sonido; todo tiene una vibración o sonido: los astros, los planetas, los seres vivos, los objetos… Todo vibra de forma armónica al unísono en una gran marea cósmica de ondas.

Todo en el Universo está en constante vibración, por lo tanto, tiene un pulso. El pulso crea ondas que nuestros sentidos perciben como formas (físicas o etéreas) y, todo lo que tiene pulso, onda y forma, tiene sonido.

El Sonido como Terapia

El uso de la música y el sonido con una finalidad terapéutica y trascendente es tan antiguo como el hombre. Se ha utilizado en las culturas chamánicas de todo el mundo, desde Siberia hasta África y América del Sur desde hace miles de años. Los chamanes utilizaban y utilizan ritmos firmes y repetitivos para entrar en estados alterados de conciencia y emprender un viaje mental con el objeto de obtener sabiduría o sanación. (Se ha comprobado que estos ritmos sostenidos en tambores alteran la actividad en muchas áreas sensoriales y motrices del cerebro que normalmente no se afectan.)

Se sabe que Pitágoras (siglo VI a.C.) utilizaba la música y el sonido para la sanación. Llamaba a su método“medicina musical” y en su escuela de Crotona se enseñaba los secretos de la transmutación psíquica y de la sanación por medio del sonido y la música. Consideraba el Sonido como elemento esencial del universo. “Cada cuerpo celestial, de hecho cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento, su ritmo o vibración. Todos estos sonidos o vibraciones componen una armonía universal, en la que cada elemento, sin perder su propia función y carácter, contribuye a la totalidad.”

Son muchas las culturas y tradiciones en todo el mundo que han conocido el poder de la música y el sonido como un valioso medio de sanación y desarrollo espiritual. Esta Culturas tenían una concepción holística del ser humano; también creían que los males del cuerpo tenían una raíz más profunda y, la enfermedad, era para ellos una desarmonía en la energía de la persona relacionada con su espíritu. “Curiosamente” su concepción del universo se aproxima a los modernos avances del conocimiento científico. Consideraban a lo que ellos llamaban, espíritu, como el elemento esencial subyacente a todas las cosas, que en última instancia,  es la energía.

Partiendo del hecho que todo es vibración, todas las cosas se manifiestan a través de ondas vibratorias que se relacionan entre sí, mediante el principio de las vibraciones armónicas. Esta es la razón esencial por la que determinados sonidos y vibraciones, pueden por resonancia armónica, devolver la armonía perdida a nuestro cuerpo. Este principio es esencial para comprender las bases sobre la que se asienta la medicina Vibracional. La clave, está en detectar, dónde se encuentra la desarmonía y restaurarla a su frecuencia armónica original.

Meditación-Sanación con Cuencos Tibetanos

Los cuencos tibetanos han sido creados con conciencia e intención y son utilizados como guías en ritos ceremoniales, viajes astrales, el despertar de la conciencia y en la curación de enfermedades tanto a nivel físico, psíquico, mental, emocional y espiritualmente.

Los cuencos tibetanos están compuestos por una aleación de siete metales: plata, oro, mercurio, estaño, plomo, cobre y hierro y forjados de forma artesanal.

El sonido de los cuencos tibetanos y sus armónicos sirven para armonizar todo nuestro campo energético (físico, emocional, mental, espiritual superior.

Sus sonidos son puros, intensos capaces de elevar nuestra frecuencia vibratoria hasta niveles superiores inimaginables y hacer vivir en quien los escucha, una experiencia de paz, armonía y de conexión cósmica, tan sublime, que es difícil de describir con las palabras.

En los procesos de Meditación, el sonido de los cuencos fluye a través de nuestro cuerpo y, su vibración, permite un reordenamiento molecular, al mismo tiempo, que equilibra los hemisferios del cerebro. El sonido, por lo tanto,  modifica nuestras ondas cerebrales, ayudándonos a entrar en otros niveles de conciencia, donde son posibles los estados de sanación espontánea y estados místicos, haciéndonos más receptivos a la auto-sanación.

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