ACUPUNTURA ESTÉTICA FACIAL

La Acupuntura Estética Facial es una técnica derivada de la Acupuntura Tradicional y consiste en la inserción de finas agujas sobre la piel para estimular o sedar, los puntos de distribución energética, del organismo. Este método es de fácil acceso y carece de riesgo, razón por la que ha tenido tan buena acogida, en todos los medios
La Acupuntura facial revitaliza no solamente el rostro, sino también, el cuerpo físico. Al estimular o sedar puntos energéticos en el rostro y cuerpo, se aumenta la producción de colágeno y elastina, mejorando el tono muscular y proporcionando firmeza a la piel; desbloquea el flujo de Qi y la sangre en la piel, lo que se traduce en la corrección de los problemas de piel y, por lo tanto, proporciona el rejuvenecimiento facial.

Cuáles son sus beneficios?

  • Mejora la circulación facial y, por lo tanto, la oxigenación de la piel
  • Nutre e hidrata la piel desde el interior dándole a la piel, cansada y opaca, un aspecto joven, radiante y saludable
  • Minimiza o elimina las arrugas finas
  • Mejora y reduce la apariencia de las arrugas profundas
  • Aumenta la producción de colágeno y elastina
  • Mejora el tono y color facial
  • Reduce las bolsas debajo de los ojos
  • Disminuye la flacidez alrededor de los ojos, las mejillas, la barbilla y el cuello
  • Estimula y reestablece la salud y armonía de órganos internos

¿Cómo es un Tratamiento de Lifting con Acupuntura?

Por todo lo que hasta ahora se ha dicho, se entiende que las pautas son variables.
Se acostumbra a iniciar el tratamiento con cuatro sesiones seguidas y, posteriormente, diez de más espaciadas. Después de esto, se hacen sesiones de mantenimiento a intervalos que dependerán de la edad y de las necesidades particulares: la frecuencia puede variar desde, una sesión al año para prevención a una, cada trimestre o, una al mes. A partir de los 40 años se trata ya de tonificar la piel y hay que ir aumentando progresivamente el número de sesiones.

Por lo que se refiere al lifting a partir de los 50, el tratamiento suele empezar con cuatro sesiones los primeros quince días, dos por semana, seguidas de una sesión a la semana durante diez semanas y un mantenimiento una vez al mes.

Las agujas son muy finas, del grosor de un cabello, y la rapidez de la inserción hace que la puntura sea imperceptible. Pero para conseguir el máximo efecto lo más importante es la precisión. Las agujas se dejan de unos 15 a 30 minutos, en posición confortable, en silencio, en un estado de relajación.

Los efectos se notan ya desde la primera sesión y son acumulativos, mejoran a medida que se suceden los tratamientos. Pese a que el tratamiento precoz es el menos espectacular, los resultados son más eficaces a largo plazo.

¿Cómo Funciona?

La completa acción de la acupuntura sobre la piel de la cara se debe a que invierte el mecanismo de envejecimiento.

La aplicación de agujas en el rostro estimula directamente músculos y tendones y les hace recuperar el tono.

Pero la acción más remarcable es la de facilitar la circulación del Qi y de la sangre por los canales, que da el mismo resultado que regar una planta que se está secando por falta de agua.

El envejecimiento no es más que la marchitación de las células por falta de irrigación, y este efecto es particularmente notable en la piel de la cara debido a la abundancia de vasos y nervios.

Todas estas nociones tienen mucho que ver con la concepción de la medicina tradicional china del organismo humano como una red de canales de riego, en la que el flujo armónico del Qi es el que proporciona la salud y la belleza.

La gran cantidad de músculos conectados con la mímica y la expresión hacen que la acción sea en un doble sentido: del mismo modo que las arrugas dependen de la vida interior, reflejan los hábitos y muchas veces pueden ser consideradas cicatrices emocionales, el tratamiento que las difumina borra igualmente las tensiones que las han generado, lo que explicaría la sensación de bienestar que suele acompañar estos tratamientos

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